No hay un solo deseo tuyo que no puedas realizar. Todo aquello que tu consideras imposible de obtener, aquello que juzgas "demasiado bueno para que te ocurra", precisamente lo que mas deseas en el mundo. Lo único que no lo deja surgir es el temor, las dudas y los decretos negativos que haces constantemente. Muy especial ese decreto:
"Es demasiado bueno para que se manifieste".
Cambia de polo. Hasta ahora has estado actuando de fijo en el polo negativo. Cambiarte al polo positivo. Esto lo haces de la manera siguiente : Declara de una vez que tu hayas terminado de utilizar los conceptos de ayer, que hoy eres una persona nueva, distinta, que reclamas tu bien, que lo deseas y estas esperando que comience a manisfestarse ahora mismo. Declara que ya no quieres vivir mas en ambiente del mal, sino en el ambiente del bien. Decreta la verdad de que por virtud de tu deseo y tu palabra expresada, ahora mismo, ya, estas viviendo en el polo positivo, y niegate a aceptar duda al respecto.
Ahora procede de la siguiente manera : "Yo deseo tal cosa en armonía para todo el mundo y si es voluntad del Padre. Gracias Padre porque ya me has oído". De esta manera no podemos causarle ningún inconveniente a alguien. Como nuestras vidas están entrelazadas, el bien tuyo podría constituir el mal de otro. Vamos a poner un ejemplo : Tu y otra persona desean un mismo objeto, no hay sino uno solo; con tu conocimiento superiores lo obtienes; pero te has perjudicado. Como en la verdad no existe semejante situación, tu al desearlo en armonía para todo el mundo y si es la voluntad del Padre , obtendrás lo que deseas, ese, otro idéntico o mejor. Seras guiado al lugar donde se encuentre. Ella tampoco (y nadie) ha sufrido perjuicio.
En este ejemplo sencillo estas viendo el objeto,. Pero en muchas otras circunstancias no sera un objeto que tienes por delante, sino algo que tu sabes que te incumbe a ti nada mas, cuando en realidad puedes alterar el ritmo de otro u otros.
No te antojes jamas de algo que otro posee. No es necesario despojar a nadie para satisfacer nuestros deseos. Todo lo que puedes anhelar ya existe en tu propio caudal. Reclama tu propio bien.
Muchas veces nos empeñamos en lograr algo y luego nos arrepentimos de haberlo obtenido. Esto se debe a que lo que hemos deseado obedecía a un mero capricho. Por eso siempre se debe desear o pedir de acuerdo con la voluntad del Padre. Así estamos seguros de lo que manifestamos es lo que nos va a satisfacer.


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